Solo han pasado dos años, pero algunos ya se han encargado de intentar borrar el magnífico papel desempeñado por toda la cadena de valor del gran consumo durante la pandemia. En aquellos días, donde cada jornada era una odisea, el sector mantuvo en funcionamiento toda su maquinaria para poner a disposición de los españoles el mayor surtido de alimentos posible. Entonces, las palmadas en la espalda y las palabras de agradecimiento abundaban desde la clase política, amén del reconocimiento como actividad esencial. Hoy, todo aquello está olvidado.
"Parece mentira los piropos que nos echaban en la pandemia. Se han olvidado rápido, pero tenemos que ser escuchados ya que llevamos al consumidor en la sangre”. Así lo destacaba el presidente de Aecoc y CEO de Nueva Pescanova, Ignacio González, durante el 37° Congreso Aecoc de Gran Consumo celebrado recientemente en Santiago de Compostela (La Coruña) Y es que, en los últimos tiempos, hipocresía de algunos políticos se ha disparado más que los precios.
Los gobernantes han buscado una cabeza de turco en el sector, al que criminalizan y acusan de beneficiarse de la actual situaci6n inflacionista: "No somos culpables de la inflación, sino una víctima mis del incremento de costes", se defiende Ignacio González, quien reclama al Gobierno que sea "solidario" con los ciudadanos y "no traspase" a las empresas la responsabilidad en la contención de precios. "Es absurdo pensar que el sector se está beneficiando de la inflación; de hecho, queremos que las familias recuperen el poder adquisitivo para dinamizar el consumo", añade.
De héroe a villano
Este ha sido el camino recorrido por la distribución y el gran consumo en apenas dos años en el ideario de nuestros gobernantes. De servicio esencial, cosechando una de las mejores puntaciones a nivel mundial en disponibilidad de stock, a mecanismo usurero de ganancias con la inflación. Ese es el cinismo de la clase política. O la demagogia. O el electoralismo. "Nosotros no tenemos elecciones cada cuatro años, sino todos los días’, recordaba Ignacio González.
Fuente: Revista infoRETAIL