Las cadenas de supermercados españolas lanzan un aviso para navegantes: los consumidores deben ir acostumbrándose a que falten productos en las estanterías en algunas épocas del año.
Y eso se produce mientras el IPC se sitúa en un 7,3% hasta octubre en tasa interanual, según el último dato confirmado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), y la cesta de la compra de alimentos se encarece una media del 15% respecto a 2021. A todo eso, según fuentes del sector de la distribución comercial, contribuye el tirón de la demanda de alimentos producidos en España por parte de las grandes centrales de compra centroeuropeas, lo que altera las reglas del mercado.
Más allá del fracaso de la huelga indefinida que convocó la Plataforma Nacional en Defensa del Transporte, con escasa incidencia durante un día y medio, a diferencia de la movilización del pasado mes de marzo, el fantasma del desabastecimiento de alimentos frescos vuelve a planear sobre la red de supermercados e hipermercados de España, que canalizan alrededor del 60 % de las ventas de alimentación, indica la consultora Kantar.
El invierno podría ser duro porque las subidas de los costes de explotación -sobre todo de la energía- y el alargamiento de la guerra en Ucrania azotan de lleno a toda la cadena logística, desde los agricultores a la industria alimentaria pasando por mayoristas y grandes grupos de distribución comercial.
Fuente: El Sol Revista