En Grupo IFA, los productos frescos constituyen uno de los principales valores de nuestra oferta comercial. Una estrategia en frescos en la que el sector hortofrutícola cuenta con un papel preponderante, dado que las ventas de frutas y verduras representan entre el 35% y el 40% de la venta total de productos perecederos. Esta oferta, con la que nos adaptamos a las particularidades de cada territorio, se ha convertido en una herramienta de captación y fidelización de clientes diferencial.
Para nosotros, la proximidad es clave en la apuesta que seguimos realizando por los alimentos frescos. Para ello, nuestros asociados trabajan directamente con proveedores locales, garantizando el suministro de producto de kilómetro cero a través de la construcción de un modelo de relación de largo plazo con productores locales a los que ofrecen visibilidad en volúmenes y precios. Este modelo permite a cada uno de nuestros asociados adaptar su propuesta comercial a las preferencias del consumidor en cada zona. No entendemos la cercanía exclusivamente como la distancia física a una tienda, sino también como el conocimiento del cliente y el desarrollo del tejido socioeconómico de cada región en la que operamos.
UN CONSUMIDOR MÁS EXIGENTE E INFORMADO
En la actualidad, conocer el origen de los productos se ha posicionado como el driver de elección más importante en la decisión de compra. Según datos de
AECOC, tres de cada cuatro compradores prefieren frutas y verduras que hayan sido producidas en España, incluso aunque su coste sea superior al de productos importados.
Además, hemos constatado que el consumidor ha incorporado la preocupación por el cuidado del medioambiente como un elemento más a la hora de tomar decisiones de compra. Responder a la preocupación por la sostenibilidad de nuestros clientes, que se manifiesta en factores como la compra de productos de temporada o la elección de frutas y verduras a granel, es actualmente uno de nuestros principales focos de gestión. Por un lado, fomentando una estrategia por el producto de proximidad que permita acortar las cadenas logísticas. Por otro lado, avanzando en soluciones de envasado de menor impacto ambiental.
Estos cambios en los patrones de compra demuestran que el consumidor es cada vez más exigente y cuenta con más información. El cliente, hoy, quiere conocer qué compra, de dónde procede el producto y cómo se ha producido, sin olvidar la relación calidad-precio.
Los operadores debemos trabajar no solo con un consumidor más exigente, sino que también dispone de menos tiempo, lo que le ha impulsado a cambiar sus hábitos, con un crecimiento en la categoría de conveniencia. Por ello, nuestros asociados están apostando soluciones de IV Gama al aumentar el espacio dedicado a productos listos para comer como ensaladas preparadas o fruta pelada, así como formatos adaptados al consumo individual.
RETOS DE LA DISTRIBUCIÓN
Por la propia naturaleza de la categoría -estacionalidad e impacto de factores climáticos en la producción-, la gestión operativa sigue siendo el principal reto, exigiendo un control de los inventarios que mantenga el equilibrio entre disponibilidad de producto y merma.
“EL CLIENTE, HOY, QUIERE CONOCER QUÉ COMPRA, DE DÓNDE PROCEDE Y CÓMO SE HA PRODUCIDO”
A esta complejidad estructural se añade, actualmente, la necesidad de gestionar el impacto negativo que la inestabilidad geopolítica provoca en los costes de producción y transporte, trabajando para limitar su traslado al precio.
La solución pasa por disponer de una cadena logística flexible que facilite diversificar orígenes, así como por mejorar las capacidades de previsión de la demanda para ser más eficientes, aprovechando nuevas herramientas y tecnologías como la IA, cada vez más maduras.
Noticia en Revista Mercados